El Gobierno cede ante la patronal para firmar los cambios en la reforma laboral

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Diciembre de 2021

Recordemos que por la Reforma Laboral de 2012 el despido procedente se rebajó a 20 días y el improcedente a 33 días por año- un verdadero regalo a la patronal- y las causas de despido aumentaron de tal forma que los ERE son baratos para la patronal.

La reforma laboral que el Gobierno está ultimando con los sindicatos mayoritarios se centra sobre todo en dos problemas: la temporalidad y la subcontratación. En realidad la temporalidad marca la forma de precarización de la mano de obra y la forma de extraer plusvalía la patronal al mundo del trabajo. Es decir es una de las bases de la explotación obrera.

Sólo reformarán algunas partes: dos de ellas se refieren a la ultraactividad y rango de alcance de los convenios colectivos y otra sobre limitar la subcontratación y abuso de temporalidad.

Cualquier trabajador sabe que hoy, y sobre todo los jóvenes, la patronal busca chico o chica para todo, que trabaje por horas o a media jornada y los días semanales que la empresa quiera. Por otra parte como la hora trabajada se paga igual que la hora a tiempo completo nos encontramos que a los empresarios les sale más barato contratar a varias personas para un solo trabajo y cuando quiera.

La nueva propuesta del gobierno de “progreso” que los medios han publicado deja al arbitrio de la negociación colectiva la contratación temporal dejando al lado la idea de fijar por ley límites a la temporalidad. Del 15% de la plantilla inicial, se pasa ahora a límites temporales de seis meses, un año o noventa días en función del tipo de contrato. Esto no significa más que ceder a los intereses de la patronal pues ya dependerá del poder de lucha de los trabajadores, empresa por empresa, el conseguir mejoras.

En una sociedad donde el trabajo es cada día más precario y con las tasas de paro que subsisten, es condenar a los trabajadores a tener o no trabajo y trabajar con la espada de Damocles del paro y la miseria.

En cuanto a la subcontratación, es sabido que constituye una práctica abusiva donde se explota al máximo a los trabajadores y que solo sirve para enriquecer el empresario. Las palabras de la ministra Yolanda en julio, al ser preguntada sobre esta cuestión, reflejan el nulo compromiso del ejecutivo en este asunto: “El Ministerio de Trabajo en ningún caso va a prohibir la subcontratación en nuestro país”, “Es imposible trabajar en el siglo XXI sin la colaboración de la subcontratación”, añadió después.

La subcontratación es la forma de organización del trabajo, de las cadenas de valor y de sectores enteros para que las grandes empresas se ahorren costes y aumenten los beneficios. Así una multinacional, Airbus, tiene alrededor decenas de empresas que le trabajan y que sobre explotan a sus trabajadores.

Con esta negociación este gobierno ha demostrado el desprecio a los propios trabajadores y a las condiciones de precariedad que tienen que soportar. Una vez más se confirma la afirmación del Manifiesto Comunista de hace 173 años: en la sociedad capitalista “los gobiernos son el consejo de administración de los negocios de la burguesía”.