100 Años de la Ley de Fugas, la represión contra el movimiento obrero

Εκτύπωση
Abril de 2021

En el callejero español es usual encontrar a Eduardo Dato como nombre de alguna calle o avenida. Sin embargo, casi nadie sabe que fue un presidente de gobierno durante la monarquía de Alfonso XIII que firmó la llamada Ley de Fugas por la cual asesinaron a cientos de obreros luchadores por sus derechos. Este reaccionario presidente propició la guerra sucia contra los trabajadores. Y como si la némesis de la historia se hubiera posicionado a favor de la justicia obrera fue muerto por un atentado anarquista el 8 de marzo de 1921.

El 20 de Enero de 1921 se firmó la Ley de Fugas por la cual se daba cobertura legal al asesinato de las fuerzas del orden de aquellos que “intentaban escapar” de la detención. Y decimos que “intentaban escapar” porque en la realidad bastaba con disparar por la espalda al detenido para justificar el asesinato. Siendo Eduardo Dato el presidente del Consejo de Ministros se firmó la Ley que permitía disparar por la espalda a todos aquellos que eran objetivos de la patronal o del Estado. En realidad, era una práctica policial que se desarrolló durante la Restauración, -las monarquías de Alfonso XII y XIII- y que promovía la guerra sucia. Pero ya con Fernando VII empezó a utilizarse contra el bandolerismo, tras desamortizaciones de los bienes comunales y de realengo, una expropiación para beneficio de la burguesía terrateniente que empobreció a miles de campesinos. Posteriormente el movimiento obrero recibió esta dura represión durante los años 20 del pasado siglo. La huelga de La Canadiense en Barcelona en 1919 abrió la espita de los asesinatos extrajudiciales que ya desde 1917 se estaban realizando. Era la empresa que suministraba agua y electricidad a Barcelona.

Esta huelga abrió un antes y un después en el movimiento obrero. Significó la generalización de la huelga a toda Barcelona desde una empresa “La Canadiense” que había despedido 8 trabajadores por reivindicar igualdad en los salarios. Cada sección de la empresa se unió en huelga en solidaridad con los despedidos y la empresa fue despidiéndolos a su vez. La huelga se fue generalizando hasta convertirse en general.

La huelga triunfó de tal manera que por primera vez las 8 horas de trabajo se consiguieron en España. El 17 de Marzo se firmó el acuerdo con los trabajadores: 1) Readmisión de despedidos y huelguistas. 2) Movimientos de personal como facultad de la empresa. 3) Aumentos: a los que ganan 100 pesetas mensuales 60%, los de 100 a 150 el 40%, los de 150 a 200 el 20%, los de 3000 a 400 el 15%, los de 400 a 500 el 10%. No aplicables a menores de 17 años. 4) Equiparación de salarios con los de la Federación Patronal de Barcelona. 5) Pago de sueldo de medio febrero y completo desde el 1 de marzo con aumento, pero con suspensión de vacaciones. 6) Jornada de 8 horas. 7) Jornal íntegro en caso de accidente de trabajo. 8) No represalias. 9) Reanudación de labores en 48 horas. Los trabajadores habían triunfado. Pero la patronal y el Estado no tardaron en cobrarse en vidas su derrota.

La reacción de la patronal y el Estado contra las luchas obreras en Barcelona y en Cataluña de estos años, organizó la planificación de los asesinatos de militantes y sindicalistas de la CNT y de muchos otros obreros que se habían destacado en las huelgas de la época. El futuro dictador Miguel Primo de Rivera en una carta a Eduardo Dato, justificaba así la Ley de fugas: “Comprendo que el instinto de defensa busque medios extra legales… Una redada, un traslado, un intento de fuga y unos tiros empezarán a resolver el problema”.

La burguesía y el Estado desencadenaron el llamado “pistolerismo”, es decir el terrorismo patronal organizado por el tristemente famoso gobernador civil de Barcelona Severiano Martínez Anido. Durante estos años cerca de mil personas se vieron afectadas por la violencia de los cuerpos represivos del Estado, de las cuales 267 fallecieron y 583 resultaron heridas. En la huelga y ante la fuerza de la lucha obrera se desarrolló el primer acto de terrorismo patronal, cuando un grupo de desconocidos hirió de gravedad al delegado sindical de Tarrasa, Santiago Pascual, de 29 años, agredido varias veces antes por la policía.

Ramón María del Valle-Inclán inmortalizaría en Luces de Bohemia en un par de escenas añadidas a la segunda edición (1924) al anarquista Mateo, preso ejecutado por la Ley de Fugas.

Paco Ignacio Taibo II, La huelga de La Canadiense, 5/8/2015. https://revistamemoria.mx.
Pepe Gutiérrez Álvarez. La huelga de La Canadiense. Parece que fue ayer. kaosenlared.net.
Adolfo Bueso: Recuerdos de un cenetista. 1.976. Barcelona. Editorial Ariel. Col. Horas de España, 2 vols.