Gasolina: ¡Abajo los capitalistas aprovechados de la guerra! ¡Aumento de los salarios!

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Textos del semanario Lutte Ouvrière - 30 de marzo de 2026
30 de marzo de 2026

Ahora hay que pagar entre 15 y 30 euros más por llenar el depósito. ¡Una vez más, nos vemos estafados antes incluso de haber empezado nuestra jornada laboral! Algunos de los que tienen los salarios más bajos y viven lejos de su lugar de trabajo pueden incluso llegar a perder dinero al ir a trabajar.

El Gobierno ha tirado unas migajas a los pescadores, los camioneros y los agricultores para acallar su descontento. Pero mientras no haya una protesta masiva, dejará que TotalEnergies, Shell, ExxonMobil o BP nos extorsionen. 

Muchos trabajadores recuerdan el movimiento de los Chalecos Amarillos que surgió de forma espontánea en 2018. Pero, sin esperar a un hipotético movimiento o a tal o cual convocatoria sindical, debemos prepararnos para actuar. 

En las empresas, tenemos la posibilidad de reunirnos 20, 50, 100 y a veces más personas, y reflexionar juntos, no solo sobre nuestros medios de acción, sino también y sobre todo sobre nuestros objetivos. Porque no se trata de dispersarnos en un movimiento sin un objetivo claro, como fue el caso de los Chalecos Amarillos. 

Circulan muchas ideas, como la reducción de los impuestos sobre el combustible o la congelación de los precios de la gasolina. Pero el quid de la cuestión es saber quién acabará pagando, porque todo lo que no pague la burguesía, lo pagaremos nosotros. 

El Gobierno puede decidir congelar los precios de los combustibles, pero, en ese caso, compensará la pérdida de ingresos de las compañías petroleras. Y lo que ya no paguemos al repostar, lo pagaremos en la farmacia o en el hospital por falta de dinero para la sanidad. 

Lo mismo ocurriría con la supresión del IVA. Es el impuesto más injusto, ya que hace pagar lo mismo a ricos y pobres, y merecería desaparecer. Pero si el dinero recaudado por el IVA no fuera compensado por la burguesía, ¡sería una buena estafa! 

Y lo peor está por llegar. Se nos anuncia una subida vertiginosa de los precios del gas, los fertilizantes, los alimentos y el plástico, así como escaseces, como la del helio, indispensable para la fabricación de ordenadores y teléfonos inteligentes. Por consiguiente, todos los precios se dispararán. 

La única forma de que no nos timen y de proteger nuestros intereses vitales es que nuestros salarios, nuestras prestaciones y nuestras pensiones sigan el ritmo de la subida de precios y que nos organicemos para controlarlos nosotros mismos. 

Por lo tanto, hay que luchar para recuperar en nuestros salarios el equivalente al agujero que ha dejado la subida vertiginosa de los precios de la gasolina y de todos los demás productos. Si hemos perdido 50 o 100 € en marzo, necesitamos 50 o 100 € más en nuestro salario.

Todos los empresarios repercuten los aumentos de los costes en sus precios. Para ellos, nunca se plantea reducir sus márgenes ni recortar sus beneficios. ¿Y se supone que nosotros, los trabajadores, debemos aceptar privación tras privación? ¡Todo esto para que la gran burguesía siga nadando en la opulencia y para que el Gobierno invierta miles de millones en la guerra! 

No, no tenemos por qué ser sacrificados porque los especuladores de la guerra disparen sus precios y sus márgenes, ¡además de ser engordados por el Estado! 

No hay muchas soluciones: hay que hacer pagar a los grandes empresarios. El dinero que falta para los salarios se encuentra en los miles de millones de beneficios que se acumulan en los grandes grupos industriales y financieros. 

Solo detendremos la caída de nuestro nivel de vida mediante un levantamiento de los trabajadores contra la banda de ladrones, irresponsables y criminales que encuentran en la guerra una inmensa fuente de enriquecimiento y especulación. Las huelgas, las manifestaciones y la organización colectiva son nuestros únicos medios para impedir que sumerjan en la miseria a todo el mundo del trabajo, tanto a los asalariados como a los autónomos y a los pequeños productores. 

Aún no estamos en condiciones de impedir que los explotadores y los belicistas pongan el mundo patas arriba, siembren la muerte y nos lleven también a nosotros a la guerra. Pero intentemos transformar la ira que crece por el combustible para emprender la lucha. 

Empecemos por decir no a su chantaje. ¡Indexación de los salarios a la inflación, mes tras mes! ¡Confiscación de los beneficios de los especuladores de la guerra para satisfacer las necesidades de la población trabajadora! 

Nathalie Arthaud

Editorial de los boletines de empresas del 30 de marzo de 2026