Testimonio de una joven trabajadora precaria en Madrid… …¡Que no se rinde!

Εκτύπωση
Diciembre de 2021

Ayer ya se me acabó mi contrato como educadora en una escuela infantil, contrato que era a media jornada y cómo no, con un tiempo límite. La nueva empresa que viene a gestionar esta escuela pública, como de costumbre, prefiere explotar al resto de trabajadoras un poco más y ahorrarse un salario.

Como la mayoría de los trabajadores de este mundo, me vuelvo a encontrar en la incertidumbre y desesperación de tener que encontrar un nuevo curro. En casa de mis padres todavía con casi 27 años y sin saber ya qué estudiar para poder entrar en el maldito mercado laboral.

Esta mañana mientras los grandes capitalistas duermen a pata suelta, haciendo fortuna mientras sueñan o comen cosas ricas, yo me he tenido que levantar un día más a las 5 de la mañana para ir a trabajar. Cuido de unos niños en el centro de Madrid. Yo vengo de mi barrio obrero, por las noches o las mañanas temprano salgo con miedo porque soy mujer y esto es lo que tiene. Pero claro, mujer obrera, porque las mujeres burguesas no sufrirán este problema.

Mientras andaba hacia el metro un tío ha empezado a venir detrás de mí con un patín. Por suerte o por desgracia voy siempre alerta y me he dado cuenta a tiempo para poder echar a correr. Ahora cuando salga de mi casa iré con más miedo.

Este problema no es por ser mujer únicamente, es por ser mujer trabajadora y así será toda mi vida, al igual que la de todas las mujeres de mi clase. Pero hay algo que sí está en nuestras manos, podemos luchar y organizarnos por cambiar esta situación que nos lleva a gran parte de la población a vivir entre penas y miseria. Hay algo que sí llena nuestro corazón y nos puede dar ilusión y alegría: la capacidad de cambiar este mundo, conseguir una sociedad justa para la clase trabajadora que es la que realmente hace funcionar todo.

Cada vez son más las crisis, ni paran ni se atenúan. Con estas suelen venir las luchas de nuestra clase, es ahí donde podemos aprovechar para compartir con nuestros compañeros conversaciones. También apoyar huelgas y manifestaciones de otros obreros.

Ellos, los burgueses siempre quieren más, nunca han tenido suficiente y claro que estarán dispuestos a explotarnos cada vez más. ¿Por qué nosotros nos tenemos que conformar?

¡Luchar hasta vencer, luchar hasta llevar a los obreros al poder!