¡La amenaza no viene de los inmigrantes de Ceuta, sino de nuestros propios dirigentes!

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Textos del semanario Lutte Ouvrière - 3 de agosto de 2026
3 de agosto de 2026

La llegada de varias decenas de miles de jóvenes marroquíes a Ceuta, enclave español en el continente africano, provocó inmediatamente una avalancha de mentiras. No solo la derecha y la extrema derecha, sino también la mayoría de los líderes europeos a los que Trump se une en Estados Unidos, han amenazado con una "invasión" de la que haría falta defenderse.

El hecho de que haya habido un centenar de muertos no les ha sacado una lágrima. Tampoco el hecho de que los migrantes se quedaran fuera, con la única ropa que llevaban puesta durante su travesía, sin dinero ni acceso a un mínimo de higiene, y que fueran objeto de violencia por parte de los militares y de algunos habitantes. "Creíamos que estábamos llegando al paraíso, y terminamos en el infierno", dijo uno de ellos, antes de regresar a Marruecos, como hicieron la gran mayoría de ellos.

¡Libertad de circulación para todos los trabajadores!

Estos jóvenes, entre ellos muchos adolescentes menores de 15 años, han querido huir de la pobreza, del desempleo, que afecta, en Marruecos, a casi la mitad de la juventud. Poder trabajar y así hacer realidad sus sueños era su único objetivo, el mismo que todos los jóvenes de su edad en el mundo. La libertad de movimiento y el derecho a establecerse donde los trabajadores puedan ganarse la vida deberían ser un derecho básico. ¡Es indignante que los jóvenes se vean obligados a arriesgarse a la muerte por ello!

El primer ministro español Sánchez anunció el envío de policías, militares y blindados, y mencionó "un ataque, una violación de la integridad territorial de España". ¡Pero qué decir de la integridad del territorio marroquí, cuando los enclaves de Ceuta y Melilla constituyen vestigios del colonialismo español!

Todos los dirigentes europeos sabían muy bien que esos miles de jóvenes no podían viajar a España ni a la Unión Europea. De hecho, Ceuta está sujeto a un estatus de excepción, por lo que el acceso al resto de Europa es tan difícil como desde Marruecos. Sin embargo, Macron ha quintuplicado el número de policías y gendarmes en la frontera franco-española.

Las mentiras de los líderes europeos

La primera ministra italiana de extrema derecha, Meloni, es la más cínica, ya que anunció la suspensión de la libre circulación del espacio Schengen a España, con la que Italia no comparte ninguna frontera. Casi todos los demás líderes de la Unión Europea han seguido su ejemplo. Todos mintieron deliberadamente porque están de acuerdo en hacer como si la inmigración fuera hoy el peligro principal. Es una distracción repugnante, pero también peligrosa, utilizada por la extrema derecha, campeona del repliegue sobre sí mismo, y por muchos políticos.

Todos quieren hacer creer a los trabajadores que los inmigrantes constituirían una amenaza y que las fronteras podrían proteger del desempleo y de la pobreza. Pero el responsable del desempleo, la precariedad y los bajos salarios es ante todo la patronal, y hacerla retroceder depende exclusivamente de las luchas que el mundo del trabajo es capaz de librar para oponerse a su rapacidad. Quienes repiten que no se puede "acoger toda la miseria del mundo" nos predican en realidad la resignación y quieren hacernos aceptar, como una fatalidad que no se podría cambiar, el estado catastrófico de los hospitales y de todos los servicios públicos más vitales…

Luchar contra los verdaderos responsables de la miseria

Los verdaderos responsables de la miseria, tanto en Francia como en los demás países, son los accionistas de los gigantes del CAC 40 (las 40 empresas más importantes en bolsa en Francia), cuyos beneficios aumentaron en más de un 44% en el primer semestre de 2026, hasta alcanzar los 74.930 millones de euros. Una minoría de ricos burgueses, 153 familias milmillonarias, acaparan las riquezas producidas por millones de trabajadores. Una minoría de capitalistas y los gobernantes a su servicio organizan la explotación de todos los pueblos y el saqueo de los recursos de los países pobres. Con sus rivalidades y guerras, regiones enteras del mundo son destruidas e inhabitables.

Esto es todo lo que nos quieren hacer olvidar con el espantapájaros de la inmigración. Garantizar a todos una vida a la altura de las inmensas posibilidades que encierra la sociedad solo será posible derrocando al capitalismo. Independientemente de su nacionalidad, origen y religión, los trabajadores deben rechazar las divisiones para poder llevar a cabo esta lucha común contra sus explotadores.

Nathalie Arthaud

Editorial de los boletines de empresas del 3 de agosto de 2026