«¡Trabajadoras, trabajadores, salvémonos nosotros mismos!»

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Textos del semanario Lutte Ouvrière - 6 de julio de 2026
6 de julio de 2026

Este martes, 7 de julio, sabremos si será Le Pen o Bardella quien se presente por el Rassemblement National a las elecciones presidenciales. De hecho, el Tribunal de Apelación debe confirmar o revocar su condena a cuatro años de prisión, de los cuales dos son efectivos, y cinco años de inelegibilidad por haber malversado 4 millones de euros cuando era eurodiputada.

Tras Mélenchon, se suma así otro caballo a la carrera. Habrá que esperar varios meses para saber quién representará finalmente a la derecha y a la izquierda, que siguen ahogadas bajo el exceso de candidatos. Pero el circo electoral ya ha comenzado.

Las promesas, los compromisos solemnes y los programas presupuestados al céntimo empiezan a llover al son de la conocida melodía de «conmigo, todo va a cambiar».

¿Qué cambiará con las elecciones presidenciales? 

Las guerras se suceden unas tras otras, cada vez más mortíferas y bárbaras. Las catástrofes energéticas, climáticas, sanitarias y agrícolas se suceden y se combinan. Cuando se abre una empresa, cinco cierran. Todo ello, en un contexto de desempleo masivo, desigualdades y pobreza extrema, con todo lo que ello conlleva en cuanto a prejuicios reaccionarios, comportamientos antisociales y tráficos ilícitos.

Todo se está desmoronando. Los miles de millones que tanto faltan en los hospitales, en los salarios, en la educación y la protección de la infancia o en la transición climática se gastan en armamento. La juventud es cada vez más violenta, según nos dicen, ¡pero los gobernantes les explican a los jóvenes que deben prepararse para la guerra!

La sociedad y el mundo entero se precipitan hacia el abismo. Y no es por falta de dinero ni de medios, sino porque la gran burguesía —los Arnault, los Dassault, los Mulliez, los Bolloré, los Saadé…— acapara los miles de millones procedentes de la explotación de los trabajadores a escala mundial. Y es esta pequeña minoría la que obstaculiza una organización colectiva, pensada y razonada, de la economía y la sociedad.

Candidatos al servicio de la gran patronal

Mientras los capitalistas multimillonarios sigan dominando, el inquilino del Elíseo no podrá sino ir a la zaga de las crisis más graves y, sobre todo, hará que sean los trabajadores quienes las paguen.

Ese es el proyecto explícito de Édouard Philippe. Pero también es lo que hará el RN. Cuanto más se acercan Bardella y Le Pen al poder, más se alinean con el programa del Medef. De hecho, Bardella ya está abandonando la jubilación a los 62 años. En cuanto a las inversiones que prometen realizar, por ejemplo en un plan de climatización, prevén, como siempre, financiarlas a costa de los más pobres. Detrás de los ataques contra los derechos de los trabajadores inmigrantes, que ya son los peor pagados y realizan los trabajos más duros, nos tienen en el punto de mira a todos nosotros.

Mélenchon, por su parte, promete conciliar a los grandes empresarios con los trabajadores, los buenos salarios con los dividendos, las buenas condiciones laborales con la competitividad. Eso es imposible. Su propuesta de un salario mínimo interprofesional (SMIC) de 1.700 € netos demuestra que está dispuesto a complacer a los empresarios… a costa de los trabajadores, que seguirán sumidos en la miseria. En cuanto a hacer creer que se podría alcanzar la paz y una verdadera transición ecológica sin una auténtica revolución de todo el sistema, eso es mentir.

La salida: la lucha de los trabajadores para cambiar la sociedad

En lugar de buscar un salvador que venga de arriba, en lugar de dividirse eligiendo entre promesas vacías, los trabajadores deben organizarse para llevar a cabo la lucha de clases hasta el derrocamiento del capitalismo.

El mundo del trabajo es capaz de hacer lo que ningún presidente de la República hará: enfrentarse realmente a la burguesía y a su sistema e imponer una dirección y una gestión colectivas de la sociedad.

Los trabajadores lo producen todo y hacen funcionar la sociedad. Nadie conoce mejor que ellos las necesidades y los problemas de las clases populares. ¡Pues bien, deben gobernar!

Crear un auténtico gobierno de trabajadoras y trabajadores para reorganizar la economía y refundar unas relaciones sociales sanas: ¡esa es la única y verdadera perspectiva válida para la gran mayoría de la población!

Son estas ideas comunistas, revolucionarias e internacionalistas las que Lutte ouvrière ha defendido desde siempre, y las que volveremos a reivindicar en las elecciones presidenciales de 2027, ya que me presentaré como candidata.

A diferencia de quienes se presentan como salvadores supremos, haré un llamamiento a la organización y a la acción consciente del bando de los trabajadores para cambiar su suerte y el futuro de la sociedad. 

Nathalie Arthaud

Editorial de los boletines de empresas del 6 de julio de 2026