Irán, Líbano, Oriente Medio… el imperialismo amenaza a todos los pueblos del planeta

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Textos del semanario Lutte Ouvrière - 11 de mayo de 2026
11 de mayo de 2026

La guerra que Trump ha desencadenado en Irán se está convirtiendo en su calvario. Lleva ya semanas buscando una salida sin encontrarla. Porque no basta con gritar «he ganado, he ganado» para convertir un revés en una victoria.  

El megalómano de la Casa Blanca no puede declarar el fin de las hostilidades sin presentar un trofeo, aunque sea simbólico, al pueblo estadounidense. Y no lo tiene. 

A pesar del poderío militar combinado de Estados Unidos e Israel, el régimen iraní ha resistido. Con el estrecho de Ormuz, incluso ha encontrado un nuevo y temible medio de presión. 

Así pues, por el momento, el régimen iraní no cede en nada, ni en el estrecho de Ormuz ni en la cuestión nuclear. Incluso pide que Estados Unidos pague por los daños causados y exige el fin de la guerra en el Líbano. Todas ellas son reivindicaciones legítimas.

Mientras tanto, las hostilidades continúan

El alto el fuego va ahora de la mano de una batalla naval en el estrecho de Ormuz. Y cada día que pasa, la espiral bélica nos amenaza y puede sumirnos en un conflicto aún más grave. 

A Netanyahu no le desagradaría en absoluto. Porque, por su parte, Israel se esfuerza por avivar la guerra. En el Líbano, en Gaza y en Cisjordania, el ejército israelí causa a diario decenas de muertos. Está destruyendo y arrasando decenas de pueblos en el sur del Líbano. 

Netanyahu también querría reanudar los bombardeos sobre Irán. Según él, tendría un plan para destruir todas las instalaciones energéticas iraníes en tan solo 24 horas. ¡Castigar a todo un pueblo por la política de sus dirigentes causando decenas de miles de muertos, eso sí que sabe hacerlo Netanyahu! 

Macron del lado de Estados Unidos

Al contrario de lo que dice el Gobierno, Francia no contribuye a la distensión. Macron se negó en un primer momento a condenar la agresión del imperialismo estadounidense. Y el ejército francés interviene militarmente para destruir drones iraníes, lo que lo sitúa, de facto, del lado de Estados Unidos. Y ahora, colmo de la hipocresía, ¡Macron envía el portaaviones Charles-de-Gaulle al estrecho de Ormuz, el principal escenario de la guerra, mientras se proclama «no beligerante»! 

La política belicista del imperialismo y la complicidad activa de potencias de segunda fila, como Francia, son indignantes. Indignantes por los crímenes y el sufrimiento infligidos a los palestinos, los libaneses y los iraníes. Indignantes, también, porque esta política sumerge al planeta entero en una crisis gravísima. 

Cuanto más dura la guerra, más se amplía el caos

La subida vertiginosa de los precios del petróleo se está extendiendo por la economía mundial. La escasez de fertilizantes provocará penurias agrícolas y hambrunas. Miles de aviones ya están inmovilizados en tierra debido al precio del queroseno. Es una catástrofe para el transporte, las industrias que consumen mucha energía... Esta nueva ola de inflación e inestabilidad ya está teniendo consecuencias dramáticas para las clases populares y los trabajadores de todos los países. 

Aunque todavía no se vislumbran protestas decididas y masivas contra los líderes del imperialismo, es en ese frente donde hay que depositar nuestras esperanzas. 

Trump no tiene las manos completamente libres, pues teme las reacciones en su propio país. La población estadounidense es, en efecto, mayoritariamente hostil a esta guerra, y no solo porque sufre sus consecuencias con la inflación y su coste exorbitante. Sino porque muchos estadounidenses se han visto conmocionados por la brutalidad de Trump y sus declaraciones prometiendo aniquilar a Irán. 

Las encuestas han revelado que la impopularidad de esta guerra es tan grande como lo fue la de Vietnam. Aquella había suscitado un movimiento de masas, sobre todo entre la juventud. Y había contribuido a acelerar la retirada de Estados Unidos y el fin de aquella horrible carnicería. ¡Pues bien, es en ese sentido en el que hay que actuar!

El principal talón de Aquiles de las potencias imperialistas es que necesitan, si no el apoyo de su pueblo, al menos su neutralidad y su pasividad. No deben conseguirlo, y hay que hacerlo saber. ¡Fuera las tropas francesas de Oriente Medio y África! ¡No a las guerras imperialistas!

Nathalie Arthaud

Editorial de los boletines de empresas del 11 de mayo de 2026