Combustibles, precios, presupuesto: ¡basta ya de estafas!

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Textos del semanario Lutte Ouvrière - 21 de septiembre de 2026
21 de septiembre de 2026

2,15 € el litro de gasolina, 2,40 € el de gasóleo, ¡y nos están preparando para que los precios suban hasta los 3 € por el gasóleo! La subida de los combustibles nos está asfixiando a todos, desde los pescadores hasta los agricultores, pasando por las enfermeras autónomas y los cuidadores a domicilio. ¿Cuántos de nosotros ya tenemos que elegir entre llenar el depósito de gasolina o llenar la nevera? ¿Cuántos renunciamos a una salida el fin de semana?

El dinero que dejamos en la gasolinera no se esfuma. ¡Es un nuevo impuesto que pagamos a Total, Shell y compañía! Incluso congelando los precios en sus estaciones de servicio, TotalEnergies bate un récord tras otro de beneficios: 10.000 millones de euros de beneficio en el primer semestre de 2026.

¡Y cómo no va a batir récord! En Oriente Medio, producir petróleo sale muy barato. En Arabia Saudí, el coste medio de extracción es inferior a 5 dólares por barril. Hoy el barril se vende a 102 dólares en el mercado internacional. Las empresas que controlan la cadena que va desde la extracción hasta la distribución, pasando por el transporte y el refinado, obtienen beneficios astronómicos.

Se nos dice que los precios se disparan por las guerras. ¿Acaso las compañías petroleras no tienen nada que ver? Es cierto que no han ordenado bombardear Irán, pero se están beneficiando de esta guerra como nunca antes, y son precisamente ellas las que están disparando los precios. Aprovechando la ley de la oferta y la demanda, venden al mejor postor y esto hace subir los precios. ¡Y se supone que los trabajadores del mundo deben doblegarse ante la dictadura de estos grandes consorcios!

Una avalancha de subidas

Y a esto se suman otras subidas de precios: gasóleo, gas, electricidad, productos alimenticios, alquileres… Es muy sencillo: ¡todo sube, menos los sueldos, las pensiones y las prestaciones!

Y eso no es todo. Lecornu quiere un recorte de 54.000 millones para el próximo presupuesto. ¿Acaso los busca en los superbeneficios, en las grandes fortunas que se han duplicado en diez años, entre los nuevos millonarios? ¡Que no! Ataca a los enfermos, a los trabajadores, a los inquilinos, a los jubilados.

Quiere congelar el sueldo de los funcionarios, reducir el reembolso de los medicamentos, congelar las ayudas para el alquiler (APL) y suprimirlas para los extranjeros que no lleven varios años residiendo en Francia. Así pues, los trabajadores extranjeros tendrían derecho a romperse la espalda en las obras, a cargar sacos de cemento para construir viviendas, ¡pero no a beneficiarse de la más mínima ayuda para alojarse en ellas!

Y, una vez más, tiene en el punto de mira a los jubilados. Desde hace semanas, se les acusa de costar demasiado, de ser un lastre para las finanzas públicas, e incluso de ser unos privilegiados que hacen pagar a los jóvenes por su nivel de vida. Esta campaña es un insulto para todos los trabajadores. ¡Así es como nos tratan en cuanto dejamos de generar beneficios para los empresarios!

Durante décadas, esas mujeres y esos hombres han trabajado y han hecho avanzar a la sociedad. Vivimos de lo que ellos han construido. E incluso tras jubilarse, no están inactivos. De hecho, muchos se ven obligados a complementar su mísera pensión con un trabajo. ¿Y cuántas familias obreras, asociaciones y clubes de barrio dependen del papel que desempeñan en ellos? Son mil veces más útiles y están mil veces más comprometidos con el funcionamiento de la sociedad que todos aquellos que los tachan de privilegiados.

Expresemos nuestra indignación sin esperar más

Bajar los impuestos, como proponen varios candidatos a las presidenciales, es una solución engañosa. Cuando bajan los impuestos, la factura siempre nos acaba recayendo a nosotros, a través de recortes en colegios, hospitales y otros servicios públicos, o incluso mediante un nuevo impuesto.

La única solución es quitarles el dinero a los grandes beneficiarios del sistema. Los estafadores campan a sus anchas. TotalEnergies, Shell y compañía deben devolver, de una forma u otra, lo que nos han robado.

Y para protegernos de la inflación generalizada, es necesario que los salarios, las prestaciones y las pensiones aumenten y compensen la subida de los precios.

Circulan llamamientos a la movilización para las próximas semanas. La jornada del 29 de septiembre, prevista inicialmente en la función pública, cuenta ahora también con el apoyo de sindicatos de empresas privadas. Circulan otras fechas. Hay que aprovecharlas y orientar nuestra movilización contra quienes se aprovechan de la situación para enriquecerse como nunca.

Expresar colectivamente nuestra rabia, salir del aislamiento y de las divisiones en las que nos sumergen los empresarios y los políticos es el primer paso para ponernos en orden de batalla. Una cosa es cierta: ¡solo quienes luchan se ganan el respeto!

Nathalie Arthaud

Editorial de los boletines de empresa del 31 de agosto de 2026