La muerte sigue llegando a los tajos. ¡Los trabajadores deben reaccionar!

Εκτύπωση
Septiembre de 2021

Según datos facilitados por el Ministerio de Trabajo y Economía Social, este primer semestre de 2021 destaca Andalucía como comunidad autónoma donde más accidentes laborales se han producido. Llama más la atención teniendo en cuenta su elevado índice de paro y de temporalidad laboral.

Aunque en términos anuales la siniestralidad en España ha disminuido: entre enero a junio de un total de 751 accidentes ocurridos en 2020 con resultado de muerte, estos se han reducido a 334 este año.

En Andalucía, la tasa de paro sobrepasa el 21% este último trimestre. Además, lidera el número de fallecimientos por causas del trabajo, con un total de 62 este semestre pasado, con diferencia del resto de comunidades.

Según el Instituto Nacional de Estadística, la gran mayoría de estos fallecimientos han ocurrido en los lugares de trabajo, siendo el sector servicios el que más vidas se ha llevado por delante, con 148 fallecimientos y entre las causas más comunes figuran el infarto, los derrames cerebrales y otras causas naturales.

Cabe recordar que la responsabilidad para evitar muertes y accidentes recae sobre las empresas, que son las que deben poner todos los medios disponibles en materia de prevención y seguridad laboral. La dejadez sobre estas cuestiones demuestra que en demasiadas ocasiones la empresa mira más por sus ganancias que por otras cuestiones.

Así mismo, los cursos de prevención que deben servir para que los propios trabajadores conozcan los riesgos laborales y sepan evitarlos, son muchas veces insuficientes o simplemente son sustituidos por algún tipo de documento explicativo que se pasa a la firma del trabajador.

Es significativo que sea el sector servicios el que más siniestros mortales acumule, por encima de la construcción. Y el hecho que los infartos o derrames cerebrales sean la tónica habitual en estos fallecimientos hacen pensar en que pueden ser las condiciones de estrés, bien por acumulación de tareas, por largas jornadas, por cambios constantes de turnos de trabajo y que todo ello lleve a situaciones de extrema ansiedad.

Las condiciones de trabajo del siglo pasado produjeron muchas muertes y enfermedades a los trabajadores. No solo en las fábricas, en el campo, en las minas, los centros de trabajo eran muchas veces verdaderas cárceles. Las condiciones laborales impuestas por los patronos machacaban literalmente a hombres, mujeres y niños. Para los dueños de estas empresas lo importante era producir más y mejor. La gente vivía en condiciones miserables, y para la patronal, la vida humana era reemplazable.

Hoy día a pesar de los avances y de los medios disponibles para mejorar las condiciones de trabajo, las muertes y las enfermedades laborales siguen produciéndose. No ha cambiado las condiciones del capitalismo, el patrón sigue necesitando sacar el máximo beneficio en la producción.

Un beneficio que obtiene en forma de plusvalía del exceso de trabajo humano, pagando a cambio al trabajador justo lo necesario para rendir al día siguiente en su puesto de trabajo y a veces ni siquiera eso.

El paro es un factor que acentúa esta situación. El patrón usa el paro contra los trabajadores para obligarles a trabajar más. Es más, muchos empresarios prefieren incluso reponer trabajadores, vía despidos, antes que mejorar las condiciones laborales. Por ello muchos trabajadores rechazan darse de baja por motivos de salud ante la posibilidad de ser despedidos.

Y no hay que olvidar que el trabajador inmigrante está doblemente explotado, en el sector servicios, pero sobre todo en el campo. Está también a merced de empresarios sin escrúpulos Aún está reciente el caso del apoderado de Vox que abandonó el cuerpo sin vida de un marroquí que trabajaba para él, en la recogida de aceitunas sin contrato de trabajo.

Las inspecciones laborales no son suficientes. Solo se podrá parar los abusos de la patronal con la lucha en los tajos, con las huelgas y por la mejora de las condiciones laborales del conjunto de trabajadores.