¡Preparémonos para luchar por defender nuestro derecho a existir!

Textos del semanario Lutte Ouvrière - 25 de agosto de 2025
25 de agosto de 2025

Mientras el dinero fluye en la cima de la sociedad y los 500 más ricos del país acumulan más de 1,1 billón (millón de millones) millones de euros en fortunas, el primer ministro Bayrou maniobra para robar 44.000 millones a las clases populares. Acaba de anunciar que, el 8 de septiembre, es decir, dos días antes de las muy variadas convocatorias que circulan para el día 10 de septiembre, someterá a votación esta cuestión en su Gobierno. Intenta cortar de raíz cualquier protesta jugándosela en la Asamblea Nacional.

Sea cual sea el futuro de Bayrou en Matignon, es necesario emprender la lucha contra esta nueva ofensiva y todas las maniobras que la rodean. El plan Bayrou es una declaración de guerra a todos los trabajadores.

¡No, la deuda del Estado no es nuestra deuda! Bayrou habla de esfuerzos compartidos y justos. Pero alargar la jornada laboral suprimiendo días festivos, añadir días sin salario en caso de baja por enfermedad, restringir los derechos al desempleo, reducir el acceso a la asistencia sanitaria y a los reembolsos médicos, bloquear las pensiones de jubilación, las prestaciones y los salarios de los funcionarios, es atacar una y otra vez a los trabajadores, ya estén en activo, de baja por enfermedad, en situación de invalidez, en paro o jubilados.

Este plan de ataques se viene inscribiendo en una larga serie, entre la que se incluye el retraso de la edad de jubilación a los 64 años. En el sistema capitalista en crisis, donde la competencia es cada vez más feroz, los beneficios de los grandes empresarios solo pueden salvaguardarse atacando a los trabajadores. Hoy quieren que trabajemos más y ganemos menos. Mañana, sus representantes políticos nos enviarán a morir a los campos de batalla para garantizar los mercados y las materias primas a los capitalistas franceses.

Todos estos ataques responden a las necesidades de los capitalistas. E incluso si Bayrou o Macron desaparecen del panorama político, la gran burguesía seguirá llevando a cabo su ofensiva contra los trabajadores a través de otros políticos, incluidos los de izquierda o extrema derecha, es decir, los mismos que hoy se dicen dispuestos a censurar a Bayrou.

No bastará con expulsar a Bayrou o Macron. La única forma de preservar nuestro derecho a la existencia es enfrentarnos a quienes dan las órdenes, y no solo a sus lacayos del Gobierno. Serán ellos o nosotros: ¡los beneficios de los capitalistas o la vida de los trabajadores que producen todo y hacen funcionar toda la sociedad!

Todos aquellos que se nieguen a ser sacrificados deben reunirse sin demora en sus talleres, sus servicios, sus empresas. Porque hay que reflexionar sobre lo que constituye nuestra fuerza y nuestros objetivos. Hay que comprender quiénes son nuestros verdaderos enemigos y nuestros falsos amigos, y dotarnos de los medios para dirigir nosotros mismos nuestra lucha, sin dejarnos recuperar por nadie.

Así, los dirigentes de la izquierda, desde LFI (Francia Insumisa, partido de Mélenchon) hasta los ecologistas, se hacen eco de los llamamientos al 10 de septiembre, pero es para desviar la lucha al terreno parlamentario. En cuanto a los líderes de las confederaciones sindicales, esperan al 1 de septiembre, un mes y medio después de los anuncios, para dar a conocer su plan de acción. Al igual que en la lucha contra la jubilación a los 64 años, quieren decidir el calendario y mantener el control del movimiento.

No debemos confiar en nadie más que en nosotros mismos. Si entramos en lucha, necesitaremos nuestros propios comités de lucha, elegidos por nosotros para decidir nuestras acciones y sus objetivos.

Si bien los ataques de Bayrou amenazan a todas las clases populares, incluidos los pequeños comerciantes y artesanos, los trabajadores asalariados, concentrados en las empresas, tienen un papel decisivo que desempeñar.

La fuerza de los trabajadores es que lo producen todo. Mediante la huelga, pueden detener esta máquina de generar beneficios, algo que no permitirán ni las peticiones en línea, ni los boicots, ni siquiera las manifestaciones en las calles, por muy exitosas que sean.

Los empresarios despiden y el gobierno estigmatiza a los desempleados y a aquellos a los que llaman parásitos: para combatir el desempleo, hay que repartir el trabajo entre todos, sin pérdida de salario. Para combatir el alto coste de la vida, hay que imponer un aumento de los salarios, las pensiones y las prestaciones, y su indexación a los precios.

Todas estas medidas deben financiarse íntegramente con los beneficios de los empresarios. Para demostrar que ese dinero existe, hay que acabar con el secreto comercial y la opacidad que reinan en las cuentas de las empresas y de sus propietarios.

Nada cambiará en la sociedad si la clase obrera no se enfrenta a la clase capitalista, tanto para defender sus condiciones de vida como para arrebatar el control de la sociedad a estos depredadores.

Nathalie Arthaud

Editorial de los boletines de empresas del 25 de agosto de 2025