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30 años del golpe de estado de Pinochet en Chile : lecciones de una tragedia
Octubre 2003
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Las primeras reformas y sus limites
El gobierno de la Unidad Popular aceleró el ritmo de la reforma agraria, pero se mantuvo dentro de los límites definidos por Frei.
Respecto a los bancos, la industria y el comercio, el gobierno de la UP, de acuerdo con su programa, pero también para hacer frente a la crisis económica desencadenada por la derecha, se dedicó a nacionalizar las grandes empresas extranjeras o chilenas, a tomar el control de la economía para impedir la liquidación de las reservas de divisas y una devaluación catastrófica de la moneda.
Allende hizo adoptar por el Parlamento la nacionalización de las minas de cobre. Ningún partido quiso votar contra y la ley fue adoptada por unanimidad, el 11 de julio de 1971. Esta fue la única ley nueva e importante que Allende consiguió obtener del Parlamento, en el cual la oposición era mayoritaria a través de la Democracia Cristiana y del Partido Nacional.
La exposición de los motivos de la ley concluía diciendo: "en algo más de medio siglo, esos monopolios norteamericanos han sacado de Chile el equivalente a todo lo creado por sus ciudadanos en forma de industrias, puertos, alojamientos, escuelas, hospitales y comercios durante toda su historia".
En efecto, los norteamericanos se habían llevado un Chile entero con ellos.
El gobierno de Allende estimó en 774 millones de dólares los beneficios excesivos realizados por las corporaciones norteamericanas. Así, una vez deducida esta cantidad de las indemnizaciones debidas por el Estado chileno, resultaba que la Connecott le debía a éste 310 millones de dólares y la Anaconda 68.
Pero, aunque el gobierno chileno se hizo cargo de casi la totalidad de esta deuda poniendo de su parte 700 millones, ello no impidió que las compañías y el gobierno de los Estados Unidos protestaran violentamente.
En todas las empresas nacionalizadas, en el APS (?rea de Propiedad Social), el gobierno instauró un sistema de participación de los trabajadores a la gestión de la empresa. Pero ese sistema respondía por encima de todo a la necesidad de incrementar la producción, de resolver el principal problema que tenía planteado el gobierno de la UP. Y en todas las empresas nacionalizadas se aumentaron los ritmos de trabajo.
A finales de 1971, el gobierno de la UP controlaba casi todos los recursos mineros del país: cobre, nitrato, carbón, así como la siderurgia. También tenía bajo su control el 90% del sector financiero y bancario, el 80% de las exportaciones y el 55% de las importaciones.
En 1971, la producción interior aumentó el 8,5%, superando el estancamiento que se había producido a finales del período de Frei.
En el plano social, además de la distribución gratuita de medio litro de leche diario a cada niño, que fue una de las medidas más populares, los salarios subieron el 35% (igual que el coste de la vida en 1970) para los empleados, el 70% para los militares y los funcionarios, el 100% para los obreros y los campesinos. Se crearon cerca de 200.000 nuevos empleos en un año y, por otro lado, se congelaron los precios.
El aumento de estos últimos, que alcanzó el 35% en 1970, fue del 20% y, en el gran Santiago, el paro pasó del 8,3% a finales de 1970, a 3,8% en diciembre de 1971.
Ello se había traducido ya, en marzo de 1971, en la victoria electoral de la UP en las elecciones municipales, en las que consiguió la mayoría absoluta, exactamente el 50,9% de los votos.
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